Pastelitos de Eccles
Postres · Reino Unido
Ingredientes
- 250 g Manteca
- 350 g Harina 0000
- Jugo de 1/2 Limón
- 25 g Manteca
- 200 g Pasas de corinto
- 50 g Cáscaras confitadas
- 100 g Azúcar mascabo
- 1 cdta Canela
- 1 cdta Jengibre
- 1 cdta Pimienta de Jamaica
- Ralladura de 1 Limón
- 1 batido Huevos
- Para espolvorear Azúcar
Preparación
- Para la masa, cortar la manteca en cubos y llevarla al freezer para que esté bien dura. Poner la harina en la procesadora con la mitad de la manteca y procesar con pulsos hasta que parezca pan rallado. Agregar el jugo de limón y 100 ml de agua helada y procesar con pulsos hasta formar una masa. Sumar el resto de la manteca y dar unos pocos pulsos, hasta que la masa quede con muchas vetas de manteca. Es importante no procesar de más: esas vetas son las que hacen que la masa quede hojaldrada.
- Sobre la mesada enharinada, estirar la masa en un rectángulo prolijo de unos 20 x 30 cm. Doblar los dos extremos hacia el centro y después doblar por la mitad. Volver a estirar y repetir el plegado 3 veces más, dejando descansar la masa al menos 15 minutos entre cada estirada; después dejarla en la heladera al menos 30 minutos antes de usarla.
- Para el relleno, derretir la manteca en una cacerola grande. Retirar del fuego, incorporar todos los demás ingredientes hasta integrar bien y reservar.
- Para armar los pastelitos, estirar la masa a unos 3 mm de espesor y cortar 8 círculos de unos 12 cm (volver a estirar los recortes si hace falta). Poner una buena cucharada colmada de relleno en el centro de cada círculo, pintar los bordes con agua, juntar la masa alrededor del relleno y cerrarla apretando. Darlos vuelta, para que el lado liso quede arriba, y darles forma redonda. Aplanarlos con el palote en forma ovalada hasta que la fruta apenas asome, y apoyarlos en una placa. Hacer 2 cortecitos en cada uno, pintarlos generosamente con clara de huevo y espolvorear con azúcar.
- Calentar el horno a 220 °C (200 °C con ventilación). Hornear los pastelitos 15 a 20 minutos, hasta que estén bien dorados y pegajosos. Dejar enfriar sobre una rejilla y disfrutarlos tibios o fríos con una taza de té. También quedan muy bien con un trozo de queso duro y sabroso, como cheddar.